La llegada de un nuevo embarazo puede moverlo todo: certezas, miedos, fuerzas y esperanzas que parecían ya definidas. A veces irrumpe sin avisar, en medio de una rutina marcada por responsabilidades profundas y un amor que se entrega cada día sin descanso.
Pero también abre un espacio distinto, uno donde la vida vuelve a sorprender y a pedir un lugar en la historia de una familia que ya conoce lo que significa luchar, acompañar y sostener. Una señal que invita a creer que los caminos pueden ampliarse aun cuando parecen llenos.
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La historia de Alexia
Mi historia es algo que ni yo me esperaba. Tengo una niña con atraso en su desarrollo, cuando ella nació mi mundo se convirtió totalmente diferente al que yo estaba.
Cuando mi hija nació todo fue muy complicado, estuvimos graves las dos. Pero gracias a Dios salimos adelante. Yo siempre estuve muy dedicada a mi hija con terapias. Conforme fue pasando el tiempo yo notaba cosas raras en ella, cosas que ella no hacía como los otros niños.
Desde muy pequeña va a terapias de todo. Tiene nueve años y aún no habla, camina despacio y con mucho esfuerzo. Yo dije que solo tendría a mi hija para darle todo lo que se merece y toda la atención.
Nueve años después, inesperadamente, me embarazo. Y no mentiré me dio mucha tristeza al principio porque sentí que no iba a poder con todo. Mi trabajo que es muy absorbente, con mi hija que necesita mucha atención, con todo lo que se me venía encima. Pero después me puse a pensar y llegué a la conclusión de que Dios así lo quiso.
Dios quería que le diera un compañero de vida a mi hija. Alguien que sé que aunque yo no esté la cuidara como a nadie, y la amará. Y aquí estoy. Bien firme, esperando todo lo que venga. No mentiré: tengo mucho miedo de lo que pase más adelante. Pero mi madre me enseñó a no rajarme, y aquí vamos de nuevo, con un recién nacido y con mi hija que son lo más valioso y sagrado que tengo. Para darles una vida feliz.

Entre dudas, fe y una valentía que solo nace del amor verdadero, este embarazo se vuelve un recordatorio de que la vida siempre encuentra la forma de abrir nuevos caminos. Porque en cada paso, en cada esfuerzo y en cada pequeño milagro diario, se fortalece la certeza de que esta nueva vida llega para iluminar, acompañar y multiplicar el amor que ya sostiene a esta familia.
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