Algunas historias llegan sin anunciarse, otras regresan cuando menos se esperan, y unas más simplemente se niegan a rendirse. Hay caminos que se cruzan, se separan y vuelven a encontrarse, como si algo más grande estuviera escribiendo el destino con pausas, giros y reencuentros.
Esta historia es un testimonio de paciencia, evolución, coincidencias que parecen señales, y decisiones que nacen del corazón. No comienza con fuegos artificiales, pero sí con algo mucho más valioso: el tiempo, la constancia y una conexión que supo esperar su momento.
¿Me acompañas a leerla?

La historia de Fernando
Todo comenzó cuando ambos cursábamos la preparatoria, segundo grado para ser exactos. En la red social conocida como Twitter él me envió un mensaje. Yo normalmente no solía contestar los mensajes que me enviaban los muchachos, pero no se qué ocurrió que le contesté. Fue ahí donde nosotros comenzamos a platicar.
Unos días después me pidió mi pin, que en ese tiempo se usaba en un tipo de teléfono, y se lo pasé. Entonces ahí hablamos mucho más. Yo de verdad lo veía como una amistad, fue ahí cuando él me preguntó si estaba saliendo con alguien o algo. Yo en ese momento estaba hablando con un muchacho con otra intención, pero más que nada también conociéndolo. Entonces fue ahí como el que «pues ni modo, amigos».
A los años nos distanciamos. Yo no me puse de novia con el muchacho que hablaba en aquel entonces, pero el sí se puso de novio. Ya como quien dice cada quien su vida y seguimos cada quien por su lado. Fue entonces cuando, en la universidad, él me vuelve a hablar como una amistad bien, recuerdo que fue a principios de febrero. Seguimos hablando, para entonces yo a él no lo conocía físicamente, pero teníamos amigos en común.
Entonces, me pregunta que si tengo pensado hacer algo el 14 de febrero, que si podía ir a mi casa a visitarme, a lo que contesté que sí, solamente que sería al salir de la escuela. Así quedamos y en el transcurso del día me pregunta si puede ir por mí, yo le dije que sí pero salí antes, así que no se pudo.
Nos encontramos en mi casa. Platicamos mucho y realmente yo en plan de amigos, pero físicamente si me atraía. Llegó la noche y se fue. A los minutos me manda mensaje diciéndome que me había dejado un detalle. Salgo y eran tres rosas rojas y pues yo me emocioné. Entonces fue cuando comenzamos a salir.
Todo marchaba bien. Después de nueve meses, un 23 de diciembre del 2018 fue cuando, en un restaurante, me invitó a cenar sushi. Al terminar la cena, en el plato decía que si quería ser su novia y con unas flores. Me emocioné al leer eso, y él ya después me lo dijo verbalmente. Fue esa noche también cuando nos dimos nuestro primer beso, en la entrada de mi puerta, al dejarme en mi casa.

Los meses pasaron hasta que en mayo decidí terminar la relación. Nada grave, pero eran cosas que no eran sanas en el momento, y alargando más iba a ser difícil para ambos. Él siempre trató de intentarlo de nuevo, pero yo siempre tuve en claro que volver con un ex no funciona. Entonces yo era muy clara con él sobre esa situación, pero él siempre estaba. Incluso en mi graduación, al terminar el acto académico, un número desconocido me llamaba mucho, pero nunca contesté.
Los actos académicos es un mundo de personas y hay muchas salidas. Al yo salir por la puerta donde estaba el carro de mis papás, me encuentro con una amiga, y me dice: «Fernando te manda este detalle, yo era la persona que te estaba llamando para entregártelo». Yo me quedé como: «¿es en serio?». Tanta casualidad, éramos miles de personas ahí, muchas salidas y tanta coincidencia para que lograra entregármelo. En ese día le agradecí mucho el detalle, pero aun así yo seguía en mi postura de no volver.
Al tiempo, comencé a salir con una persona, cosas del destino que no se dio. En noviembre, salí a regar mis plantas, ya casi estaba por terminar, pasa un carro lento y dije: «es él» (él habla cambiado de carro, yo no sabia que carro traía en ese tiempo). Yo, sin hacer contacto visual, solo lo vi como de reojo, pero por dentro no se veía nada ni él vio que lo miré. Se va, y a los tres minutos dio la vuelta por la otra calle, llega y se para en mi cochera.
En ese momento sí me sorprendí, porque no esperaba que llegara, y a la vez ya sabia que era él. Comenzamos a platicar. Obviamente me dio mucho gusto verlo de nuevo. Fue ahí cuando volvimos a comenzar a platicar de nuevo.
Él tuvo otro detalle: me mandó flores y unos pases para un concierto. Me dice que esos boletos son para mi y para la persona que yo quisiera llevar, que si lo invito sería un placer acompañarme. Y pues fuimos juntos. La pasamos muy bien.
El 09 de enero del 2020, después de muchas platicas, decidimos volverlo a intentar. Todo fluyó super bien. Yo con un poco de incertidumbre al no saber si realmente él había cambiado las cosas que habían pasando anteriormente, lo vuelvo a mencionar, no era nada de relevancia pero sí algo que yo no quería en mi vida.
Siguieron los años y teníamos como tres años juntos, cuando a él por el trabajo, lo mandan a otra ciudad. Él se fue con todo mi apoyo. Fueron momentos muy difíciles, pero también de crecimiento para ambos. Establecimos una muy buena relación a distancia. De verdad que me sorprende cómo esa etapa fue superada, y de la manera en que ambos supimos llevarla con mucha confianza y sobre todo madurez de ambas partes.
En julio fue mi primer cumpleaños en que él estaba fuera. Me comenta que no podría estar conmigo porque no le dieron permiso, que estaba muy triste. Yo lo entendí, pero eso no evitaba que estuviera un poco triste. Las horas de mi cumpleaños transcurrían. Fui a comer con mi familia y de regreso tocan a la puerta, mi hermana sale a abrir y me dijo: «llegó Marisol (una amiga mía)» y yo: «¿que?». ¡Salí y era él! Me emocionó bastante que hubiera llegado de sorpresa, nunca me habían sorprendido de esa manera.

Después de 2 años, él se regresa a nuestra ciudad a trabajar de nuevo. Todo seguía fluyendo muy bien. Los años pasaban, cuando en marzo del 2024 me comenta que quisiera llevarme de viaje de regalo de cumpleaños. Comenzamos a hacer los planes comprar vuelos, reservar el hotel, las cosas que queríamos hacer…
Ya teníamos todo listo en menos de un mes. Decidimos ir a Estados Unidos porque nuestro principal visita era Disney y un juego de los Dodgers para que él pudiera ver a Othani. Llegó la fecha esperada y nos fuimos. Pasaron los días de las vacaciones y llego el gran día, fue el día donde visitamos más lugares, por tanto el más cansado.
La última parada era para conocer el «Muelle de Santa Mónica». Yo le dije que nos tomáramos una foto y pasamos al lugar donde quería, donde más personas, al igual que nosotros, también querían una foto. Pasamos y posamos, y fue ahí, el 23 de Diciembre del 2024, donde él me pidió ser su esposa (lo mas curioso es que, sin querer, fue el mismo día y mes que nos pusimos de novios la primera vez).
«Itzel Angulo Medina: ¿Quisieras ser mi esposa?».
¡Yo de verdad no lo esperaba para nada! No sabía qué hacer. Estaba muy emocionada, sobre todo en shock. Era algo que nunca habíamos hablado, ni tocado el tema. Obviamente yo estaba super convencida de que él era la persona con la que estaría el resto de mi vida. Le contesté que sí y me pone un anillo azul. Hacia muchisísimos años atrás, le había comentado: «si algún día, dios nos permite pasar a esa etapa, y si tu pudieras quisiera que mi anillo fuera azul». Al ver el anillo me emocioné mucho más.
Al no esperarlo, fueron muchos sentimientos encontrados. Realmente lo que no está planeado sale mejor, ¡y que no lo esperara, lo supera todo! Justamente ese día, la uña del dedo medio izquierdo se me quebró, es ahí cuando realmente yo no me lo esperaba. Cuando llegamos al hotel estaba con muchos sentimientos encontrados, sobre todo quería hablarle a mis papás para decirles la gran noticia. Fueron momentos inolvidables.
Ahora estamos aquí, planeando nuestra boda, esperando el gran momento. Ha sido una etapa muy bonita, y se nos ha presentado muy bien donde los dos nos hemos complementado mucho. Sí hemos tenido nuestras diferencias, pero nada que no se pueda hablar y salir de ello.
El día de hoy, precisamente en Sears, sin querer queriendo realmente, acompañamos a mi mama a que hiciera una compra, comenzamos a ver los refrigeradores y COMPRAMOS NUESTRO PRIMER REFRIGERADOR a meses del gran día :).

Hoy, al borde de esta nueva etapa, todo toma sentido: los encuentros, las pausas, las vueltas inesperadas y los detalles que parecían pequeños, pero que fueron construyendo una historia única. Lo que empezó con un mensaje casual se transformó en una vida compartida, en planes reales, en un «sí» que llega lleno de recuerdos, aprendizajes y amor maduro.
Si tienes una mesa de regalos en Sears, tú también puedes compartir tu historia de boda y participar para ganar un monedero de $25,000 MXN. ¡No pierdas esta oportunidad y únete a #AplausoParaElAmor!

