El amor suele aparecer cuando menos lo esperas, en los lugares más cotidianos, y a veces con un simple cruce de miradas que lo cambia todo. Hay historias que empiezan de manera sencilla pero que, con el paso del tiempo, se convierten en testigos de una vida entera llena de amor, desafíos y promesas cumplidas.
Esta es la historia de un encuentro que marcó el inicio de una relación que ha crecido con los años, atravesando alegrías, retos y sueños compartidos. Una historia que nos recuerda que el amor verdadero se construye día a día, con paciencia, fe y la certeza de que, cuando dos personas están destinadas a estar juntas, siempre encontrarán el camino para celebrar su vida y su unión.
¿Me acompañas a leerla?

La historia de Hilda
Asistí a una reunión de trabajo, y buscaba a Jesús Flores. Él a la vez me vio entrar al lugar y le dijo a un compañero: «esa chica me busca a mí». Y efectivamente, sí lo buscaba a él para ver un tema que me encargó una de mis hermanas. Y pues nos presentamos y de ahí surgió nuestra historia de vida.
25 años de casados, prácticamente 26 juntos, con dos hijos. Yo me vi delicada de salud, y gracias a Dios voy bien. Yo le dije a Dios que me diera una oportunidad más de vida, y prometí recibir su bendición. Le pedí matrimonio a mi esposo para recibir nuestra bendición en la boda religiosa.
Con dos bellos hijos, un arquitecto y un ingeniero agrónomo. Amo a mi esposo. Me ama mi esposo.

Esta historia es un recordatorio de que el verdadero compromiso no sólo se celebra en un altar, sino en cada día compartido, en cada promesa cumplida y en cada nuevo comienzo que la vida les regala.
Y recuerda, si tienes una mesa de regalos en Sears, tú también puedes compartir tu historia de boda y participar para ganar un monedero de $25,000 MXN. ¡No pierdas esta oportunidad y únete a #AplausoParaElAmor!

