Esta historia pertenece a quienes han amado con constancia, incluso cuando el destino parecía cambiarles el ritmo una y otra vez. A lo largo de los años, esta pareja descubrió que los planes pueden detenerse, transformarse o incluso caerse… pero cuando el sentimiento es auténtico, siempre encuentra una forma de seguir creciendo.
Hoy avanzan hacia un día largamente esperado, acompañados por la certeza de que cada paso —incluso los más dolorosos— los ha unido más, y que su historia continúa escribiéndose con una mezcla de fortaleza, ternura y profundas ganas de construir un hogar juntos.
¿Me acompañas a conocer su historia?

La historia de Felipe
Nuestra historia de amor se relata de la siguiente manera.
Nos conocimos en el 2016, yo sería su asesor de tesis como medio de titulación para su licenciatura. Al conocerme y darle muchas observaciones de su tesina, decidió abortar misión y me dijo que optaría por especialidad para titularse. No me quedé muy a gusto e insistí para que hiciera tesis. No quiso y le invité un café para platicarlo. Y pues ahí comenzó todo.
En el 2020 nos íbamos a casar. Ya teníamos todo apartado, anticipado y hasta visto muchas cosas. Estábamos a punto de abrir mesas de regalos y ¡pum! Se deja venir una pandemia. Nosotros ya vivíamos juntos, pero al final se canceló la boda y seguimos viviendo juntos.
En el 2023 compramos casa, terminamos de pagar un coche y estábamos listos para darle certeza jurídica a nuestra relación. Mi papá enfermó de cáncer. Cancelamos nuevamente los planes. Lamentablemente mi papá falleció, pero para honrar su memoria -yo sabía que mi papá no lograría reponerse- le bromeaba y le decía: «recupérate, porque Gerardo y yo nos vamos a casar y queremos que estés ahí muy fuerte y bailador (ya que a mi papá le gustaban mucho las fiestas y bailar)». Yo sabiendo que solo le daba ánimos para continuar con sus últimos días.
Sus palabras marcaron mi decisión de planear una boda. Me dijo, con una voz muy apagada y dolorosa: «¡Cásate! Tráeme los papales para firmarlos y pídele dinero a tu hermana (albacea de mi papá)». Le dije: «No. Queremos que estés ahí. Échale ganas». Mi papá falleció un 12 de septiembre, y a finales de mes decidimos poner fecha. Sería el 25 de octubre de 2025. Mi papá se ha manifestado de varias formas y acciones, que me alegra que así sea porque, sé que está orgulloso de los dos. Y ahora solo esperamos que llegue el día.
Esperamos poder tener ese regalo para poder comprar un minisplit para la recámara y/o sala, ya que en nuestra ciudad hace mucho calor (Torreón).
Saludos.

Así, con cada vuelta inesperada del camino, ellos han aprendido que el amor verdadero no solo celebra los días luminosos, sino que también abraza las sombras con valentía. Avanzan con una fe tranquila, sabiendo que quienes dejan huella permanecen, y que el futuro que construyen honra cada paso dado.
Y si tienes una mesa de regalos en Sears, tú también puedes compartir tu historia de boda y participar para ganar un monedero de $25,000 MXN. ¡No pierdas esta oportunidad y únete a #AplausoParaElAmor!

